Sonic Nursery - An Offering to the Páramo
In the highlands of the Sumapaz páramo, listening becomes a practice of care
In the highlands of the Sumapaz páramo, listening becomes a practice of care
At El Romeral, in the rural community of Aguas Claras, the Werebere collective has created a series of spaces for gathering, contemplation, and connection with the living world. Founded by Esmeralda Ramírez and Leonel Vasquez through the Alta Montaña Listening Station project, these spaces invite us to approach the landscape not as a silent background, but as a presence that speaks, remembers, and responds.
Three years after opening the maloca known as the Temple of Water—a space dedicated to honoring water as both sacred matter and spiritual presence—the collective inaugurates the Sonic Nursery. Here, sound is imagined as a form of nourishment. The nursery holds the first frailejón seeds in beds fitted with sound transmitters. Through vibration, the seeds encounter women’s voices, lullabies, songs of care, the movement of water, and soundscapes recorded around the lagoon. Before they emerge into the páramo, they are invited to listen to the world that awaits them.
Like a child who begins to perceive the universe through hearing before birth, the seeds are cradled by sound. Their growth is accompanied by voices and landscapes, by visible acts of planting and by the invisible materiality of vibration. Sound becomes a medium between earth and spirit, between human intention and vegetal life, between the present and a possible future. The inauguration of the Sonic Nursery brings together sound artists, poets, writers, illustrators, families, and members of the community.
Their contributions form a collective sonic offering: a gesture of trust in germination, transformation, and continuity. To plant is to believe that something will grow beyond the limits of what can presently be seen. In this gathering, planting becomes an act of hope, listening becomes an act of relationship, and sound becomes a way of caring for life before it has fully entered the world.
Vivero sonico — Una ofrenda al paramo
En las alturas del páramo de Sumapaz, escuchar se convierte en una práctica de cuidado. En El Romeral, en la vereda Aguas Claras, el colectivo Werebere ha creado una serie de espacios para el encuentro, la contemplación y la conexión con el mundo vivo. Fundados por Esmeralda Ramírez y Leonel Vasquez a través del proyecto Estación de Escucha de Alta Montaña, estos lugares nos invitan a acercarnos al paisaje no como un fondo silencioso, sino como una presencia que habla, recuerda y responde.
Tres años después de la apertura de la maloca conocida como el Templo del Agua —un espacio dedicado a honrar el agua como materia sagrada y presencia espiritual—, el colectivo inaugura el Vivero Sónico. Allí, el sonido es concebido como una forma de alimento.
El vivero alberga las primeras semillas de frailejón en camas equipadas con transmisores de sonido. A través de la vibración, las semillas entran en contacto con voces de mujeres, arrullos, cantos de cuidado, el movimiento del agua y paisajes sonoros registrados alrededor de la laguna. Antes de emerger al páramo, son invitadas a escuchar el mundo que las espera.
Así como un bebé comienza a percibir el universo a través del oído antes de nacer, las semillas son acunadas por el sonido. Su crecimiento está acompañado por voces y paisajes, por actos visibles de siembra y por la materialidad invisible de la vibración. El sonido se convierte en un medio entre la tierra y el espíritu, entre la intención humana y la vida vegetal, entre el presente y un futuro posible.
La inauguración del Vivero Sónico reúne a artistas sonoros, poetas, escritores, ilustradores, familias y miembros de la comunidad. Sus aportes conforman una ofrenda sonora colectiva: un gesto de confianza en la germinación, la transformación y la continuidad.
Sembrar es creer que algo crecerá más allá de los límites de lo que hoy podemos ver. En este encuentro, la siembra se convierte en un acto de esperanza, la escucha en una forma de relación y el sonido en una manera de cuidar la vida antes de que esta haya entrado plenamente en el mundo.



